HRW: New Castro, Same Cuba

Olvídense por un instante de aquello de que una imagen vale más que mil palabras o de la gracieta de Borges de que a qué explayar en 500 páginas lo que se puede contar de viva voz en unos pocos minutos.

El informe de Human Rights Watch «New Castro, Same Cuba. Political Prisoner’s in the Post-Fidel Era» hecho público hoy es de lectura obligatoria.

Todo lo demás –el nuevo recochineo con Pánfilo incluido– puede esperar, si es que no conviene ser sencillamente pasado por alto.

Esto no, bajo ningún concepto:

«New Castro, Same Cuba. Political Prisoner’s in the Post-Fidel Era» (PDF)

UPDATE

(Por) contra:

Respuesta de la Sección de Intereses de Cuba en Washington al informe de Human Rights Watch en un puñado de adjetivos: discriminatoria, selectiva, politizada, ilegítima, ilegal, anticubano…

18/11/2009 20:41

 

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Sutilezas de la represión poscomunista

Hace unos días Yoani Sánchez subía a su blog unas fotografías de los agentes que la acosan. Bien pensado: así les vemos el rostro. Y constatamos, por cierto, que tienen la misma cara que cualquiera.

Recordé esas fotos cuando vi esta tarde una extraordinaria secuencia fotográfica que publica Radio Svoboda ―Radio Libertad― en su site. Las fotos recogen el curso de las protestas que se sucedieron ayer frente a la prisión donde se encuentra recluido Eduard Limonov, líder del partido opositor Otra Rusia. Limonov, escritor y opositor, fue condenado a diez días de reclusión por haberse manifestado él mismo el pasado octubre sin recibir la preceptiva autorización del Ayuntamiento de Moscú.

Ahora sus partidarios y otros activistas de grupos de defensa de los derechos humanos se manifiestan frente a la prisión pidiendo su libertad.

Lo hacen por separado, pues las leyes rusas no castigan las protestas individuales y, en principio, cualquier ciudadano puede pararse donde le plazca y enarbolar el cartel que le plazca. Nadie lo molestará.

Cosa bien distinta es que la protesta sea masiva, «masividad» que se consigue con la adición de uno o dos manifestantes al solitario protagonista de la protesta. Un mecanismo que, veremos, sirve en bandeja la detención de los solitarios manifestantes a los herederos de los represores comunistas…

Atiéndase a la secuencia.

Un manifestante se aposta frente a la cárcel:

Instantes más tarde se le unen dos espontáneos…

Ello provoca la intervención de la policía. Se los llevan a los tres.

Poco después aparece otro manifestante…

Y, ¡oh, sorpresa!, los mismos dos espontáneos que habían sido detenidos minutos antes vuelven a «apoyarlo»…

Los tres son detenidos… Aparece un tercer manifestante…

Y, ¿cómo no?, ahí están enseguida haciéndole flanco los solidarios muchachos dos veces detenidos…Tres son multitud, son delito, así que también se llevan a este tercer activista…

Un par de ventajas de estos agentes sobre sus colegas habaneros: 1) las temperaturas moscovitas les permiten esconder las caras y hurtar así la atención de los lentes de la cámara de Radio Svoboda; 2) con toda seguridad están mejor pagados que los esbirros cubiches.

Las fotografías son cortesía de Radio Svoboda.

De contra:

En el site de la Unión Liberal Cubana, «Los futuros de Cuba», conferencia dictada por Rafael Rojas el pasado viernes en Miami.

La continuación de la conferencia y el largo y muy recomendable coloquio que la siguió, aquí.

17/11/2009 1:10

 

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Trío de ases (AgitProp)

1) Unos geólogos cubanos dicen haber encontrado un «5» alusivo a los espías confesos-y-presos que guardan cana en EE.UU.

Así lo narran:

«¡(M)iren esta foto! Es la de un conglomerado cubano del Mioceno, de unos 20 Millones de años, encontrado por geólogos en Horizonte, al este de Corralillo, provincia de Villa Clara. Recordemos que un conglomerado es una roca sedimentaria compuesta de una mezcla de distintos fragmentos, redondeados o angulares, homogéneos o heterogéneos, unidos entre sí por un relleno ó cemento.

En la foto se observa claramente, formando parte del relleno, un casi perfecto número 5 de calcita (carbonato de calcio), rodeando a un fragmento del conglomerado. ¡Raras veces la forma de un número forma parte de una roca! Una vez descubierta por los geólogos está a nuestra disposición; nos debe y puede servir como bandera, pues nos dice que ¡hasta las piedras están gritando!: ¡Libertad para los Cinco!, lo que también significa: ¡Volverán!»

2) Una pieza de agitprop alusiva a los blogs cubanos: mambises saliendo de la pantalla de un laptop.

Según Aguaya Berlín se debe al pincel de Rolando Pulido, pintor cubano residente en Nueva York.

h/t: Aguaya Berlín @ Facebook

3) Otra de mambises: Pablo Milanés en La primera carga al machete (1969), su debut cinematográfico.

De contra:

4) Y aún otra de Pablito, cuando aquello de la «Canción protesta»…

15/11/2009 19:48

 

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Urgencias de la oposición en Cuba

Uno atiende a lo que ocurre en La Habana estos días y se encuentra dos sucesos paralelos, ambos de una gravedad extrema.

Por un lado el plantón que una docena de opositores mantiene en la casa de Vladimiro Roca. Algunos están en ayuno, otros en huelga de hambre. Un reporte que me llegó hace un rato me condujo a El Nuevo Herald donde se sostiene que a Martha Beatriz Roque, una de las plantadas, le habrían administrado los últimos sacramentos. Se teme seriamente por su vida ahora mismo cuando escribo estas líneas.

Del otro lado la actualidad opositora en Cuba se centra en la agresión sufrida hace unos días por un grupo de blogueros, significativamente Yoani Sánchez, Orlando Luis Pardo y Claudia Cadelo. La primera se duele aún de los golpes recibidos durante el secuestro que padeció cuando se dirigía a una marcha contra la violencia. ¡Ojo al dato!: además del plantón y el secuestro, otro grupo distinto, el proyecto Omni-Zona Franca, uno de los más interesantes de la escena underground cubana, se manifestó durante unos minutos por las calles de La Habana.

No hay que ser especialmente agudo para percatarse del divorcio entre ambos sucesos y de la distinta atención que han recibido por los medios de comunicación. Si la represión a los blogueros motivó hasta una condena del Departamento de Estado de EE.UU., que ¡bien!, el plantón chez Vladimiro pasa sin penas ni glorias por los titulares. Esta tarde, en La Habana, Vladimiro Roca reaccionó afirmando que los blogueros tienen impacto fuera de Cuba, pero no adentro.

No se trata, ni a estas ni a otras alturas, de las penas y glorias. De contarlas y aquilatarlas para establecer distinciones entre protestas y curricula de cada cual. Se trata, en cambio de asunto muy complejo y al que volveré. A saber, que la recepción del movimiento opositor ha experimentado un vuelco sin precedentes con la aparición de una nueva generación contestataria que se expresa por canales que resultan mucho más atractivos para los medios y los ciudadanos. También lo resulta su discurso. Una nota de Yoani Sánchez o Claudia Cadelo convoca una empatía distinta a la que pueden alcanzar documentos como La Patria es de Todos, el Proyecto Varela o las parrafadas del Arco Progresista de la mano de Manuel Cuesta Morúa. Eso, hoy, es un hecho.

Habrá tiempo ―tiempo es lo que a los cubanos nos sobra― para entretenerse con los por qué. También para repasar la historia de la oposición en Cuba y los éxitos de la DSE, siempre dispuesta a periclitar una generación de opositores aprovechándose de otra que será a su vez periclitada. «Escobita nueva barre bien», ya se sabe. Si bien no me parece, por cierto, que el artefacto funcione hoy como ha funcionado en el pasado…

Ahora mismo, sin embargo, cuando el plantón en casa de Vladimiro Roca con una Martha Beatriz Roque en calamitoso estado de salud amenaza acabar en tragedia con mayúsculas, se me ocurre que lo menos que merece esa oposición que algunos llaman «tradicional» es la solidaridad y la atención de todos.

La imagen es cortesía del espacio de Martha Beatriz Roque en Picassa.

13/11/2009 3:01

 

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De cierto caos post-comunista

Por estos días ha llegado a las librerías la novela El caos del Cáucaso, de Iulia Latínina. La publica la editorial Los Libros del Lince en mi traducción al español.

El caos del Cáucaso es un relato sin par de la corrupción, la violencia y la sinrazón que ha generado en una imaginaria república del Cáucaso la infeliz conjunción del poscomunismo mal administrado y el Islam.

Iulia Latínina, autora y periodista de clamoroso éxito en Rusia, ha conseguido retratar ese paisaje caótico con una nitidez y una precisión extraordinarias. Lo ha hecho, además, sin tomar más parte que la del observador atento, con humor y oficio narrativo admirables.

Durante un reciente viaje a España para presentar el libro Iulia Latínina ofreció entrevistas a El País, Público, ADN, entre otros medios…

Muy recomendada ella y muy recomendado su libro quedan.

Por cortesía de Los Libros del Lince sigue un fragmento de la novela para los lectores de El Tono de la Voz.

El caos en el Cáucaso (Los Libros del Lince, Barcelona, 443 pp.) puede adquirirse en Laie, Casa del Libro, FNAC y cualquier otra librería.

El caos del Cáucaso

(fragmento)

Por Iulia Latínina

El ministro del Interior de la República de Avaria del Norte y Dargo, Arif Talgóyev, había estado presente en la reunión celebrada en la sede de la representación del Gobierno y era perfectamente consciente de que quien aclarara las circunstancias del asesinato de Igor Malíkov se ganaría el favor de los federales.

Ese convencimiento hizo que el ministro se pusiera manos a la obra con una celeridad inhabitual en él. Convocó en su despacho al jefe del departamento de lucha antiterrorista del Ministerio y le dio tres días para resolver el caso.

Tras recibir las órdenes, también el jefe de la lucha antiterrorista actuó con rapidez y diligencia. Pidió que le trajeran un listado de personas que hubieran recibido entrenamiento en los campamentos del terrorista Jattab y eligió a cinco de ellos. Todos habían regresado recientemente a sus casas y no tenían ocupación conocida. Tampoco contaban con parientes o amigos influyentes.

Después envió a sus hombres a buscar a los cinco elegidos. No pasó mucho tiempo antes de que le trajeran a otros tantos detenidos. Cuatro de ellos constaban en el listado. El quinto era sobrino del terrorista que no pudo ser localizado y sus hombres decidieron llevárselo hasta que apareciera el otro.

A continuación el jefe de la lucha antiterrorista detuvo a un hombre llamado Magomed. Se trataba del dueño del coche abandonado por los terroristas. Magomed era un viejo de sesenta y siete años. En el pasado había trabajado en el norte de Rusia y volvió a su patria chica hacía ocho años trayéndose una esposa rusa y el coche que había conseguido comprar con el generoso salario que pagaban a quienes trabajaban por encima del círculo polar ártico. Magomed sostenía que le habían robado el coche, pero la policía interrogó a los vecinos y supo que andaba buscando comprador con la intención de venderlo.

Entonces el jefe de la lucha antiterrorista ordenó que condujeran a Magomed a su presencia, lo hizo sentar esposado a la silla y le colocó delante cinco fotografías.

—Sé que le vendiste tu coche a una de estas cinco personas —le dijo—. Quiero que digas a cuál de ellas.

—No vendí el coche; me lo robaron —insistió el anciano.

El jefe del departamento de lucha antiterrorista le pegó tal puñetazo en plena cara que el detenido rodó por el suelo junto a la silla. En ese momento el general Talgóyev entró a la sala de interrogatorios vestido con su uniforme de gala.

—¿Qué haces, hijo de perra? —protestó el anciano, y dirigiéndose a Talgóyev añadió—: ¡Camarada mayor, este hombre me está pegando!

El anciano nunca había tenido relaciones con militares o la pasma, de manera que confundió el rango del oficial.

—Soy general —le aclaró el interpelado—. Y este hombre no le ha pegado. Ha sido usted quien se ha dado de bruces contra su bota. Y ahora lo hará una y otra vez. Una y otra vez.

Fueron necesarias tres horas para arrancarle a Magomed una confesión. Pero transcurrido ese tiempo, el anciano ensangrentado y cubierto de moretones confesó que había vendido el coche a través de un testaferro y señaló a uno de los cinco jóvenes que aparecían en las fotografías como destinatario final del vehículo.

El hombre que aparecía en esa foto se llamaba Kazbek y tenía veinticinco años. Antes, cuando rondaba los diecinueve, el desempleo era altísimo en la República y en el campo de entrenamiento de Jattab pagaban quinientos dólares a los jóvenes dispuestos a enrolarse en la guerrilla. Encima, entrenarse con los terroristas prestigiaba. Gustaba a las chicas. Kazbek pasó un año en el campo de entrenamiento y aprendió a disparar, colocar explosivos y rezar. Después luchó en las topas de Guedáyev, y cuando mataron a su jefe consiguió escabullirse y regresar a la vida civil. Llevaba tres años trabajando de celador en la fábrica de radios.

El jefe antiterrorista pidió que le trajeran a Kazbek. Lo hicieron.

—El anciano que te vendió el coche te ha reconocido —le dijo—. Ahora lo que quiero es que me cuentes de dónde sacaste la bomba y cómo mataste a Malíkov.

Kazbek dijo que no sabía de qué le hablaban. Con ello se ganó una paliza descomunal e ir a dar con sus huesos en una celda infecta. Cuando volvió en sí, le condujeron nuevamente al despacho del jefe antiterrorista.

—No tengo nada que declarar —dijo.

Entonces lo tiraron al suelo, le metieron un tubo por el ano e introdujeron en él un trozo de alambre de espino. Después sacaron el tubo y comenzaron a tirar del alambre hacia fuera y hacia adentro.

—No os diré nada —gritaba Kazbek.

Trajeron a la mujer de Kazbek, embarazada de siete meses. Le arrancaron la falda y la blusa.

—Ahora nos la follaremos por turnos —avisó el jefe antiterrorista a Kazbek—. Después le meteremos el tubo por el coño y el alambre nos servirá para llegar hasta el feto. No pararemos hasta sacarlo. —Y volviéndose hacia uno de sus colegas, le dijo—: Shapi, ¿alguna vez se te ocurrió que nos tocaría practicarle un aborto a una señorita tan encantadora?

—Dejad en paz a mi mujer —dijo Kazbek—. Confesaré todo lo que queráis que confiese.

Unos minutos más tarde sonó el teléfono en el dormitorio de Pánkov. Eran las diez de la noche.

—¿Vladislav Avdéyevich? Buenas noches. Le habla el general Talgóyev. Hemos aclarado el asesinato de Ibraguím Malíkov.

Traducción de Jorge Ferrer

© Los Libros del Lince (Prohibida la reproducción)

12/11/2009

 

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