(Todavía sin) el secreto de Juanita Castro

Mañana cuando despierte en Barcelona, ya se conocerá «el secreto de Juanita». Ese que Santillana y Univision llevan días anunciándonos.

«El secreto de Juanita» parece título de novela erótica. Cosa de la entrepierna de la tal Juanita. Como encima se apellida Castro la señora, que muchacha hace rato no es, y el hermano siniestro ―el más siniestro de sus hermanos― ya nos interesa únicamente por la salud de su aparato digestivo, el secreto de marras apunta, en la espera, a vulva y ano, el último, el del dictador pasado a retiro. XXX el impulso, vaya. ¿Qué más, a estas alturas, puede interesarnos de los Castro? XXX.

Juanita revelará un secreto que conmocionaría nuestra idea de los Castro, avisan. Sobre todo de Raúl, Castro II. Parece, es lo que se huele entre la peste, que lo humanizará. A ese pobre animal de gafas oscuras lo pasarán, cabe esperar, por el tamiz antropomorfizador de Walt Disney.

Lo trágico de todo esto, de la víspera de la revelación del «secreto», es el cómo una Castro, una editorial y una cadena de televisión juegan con los cubanos como quien juega con un perro. Con un perro ajeno.

¡Malditos los Castro, cuyo único secreto somos todos nosotros!

¡Maldita la ilusión del secreto que nos endulzaría la estéril espera por los disparos que nadie nunca les meterá entre ceja y ceja a los hermanos de Juanita Castro, la del «secreto» con que despertaré mañana!

26/10/2009 2:14

 

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