La palabra precisa o ninguna

Se acaba el verano. Termino un trabajo que me ha llevado dos meses largos, los estivales, y salgo de él con el mismo placer que experimento siempre cuando pongo un punto final.

«Algo más», me digo, pensando en los lectores que encontrarán precisamente algo más que comprar en librerías abarrotadas como plazas en día de mercado. Traducir libros me ha parecido siempre uno de los empleos más felices a los que dedicarse, mientras se trabaja en la propia obra, se lucha con ella, por ella y, tantas veces, contra ella. Aún me debo un texto sobre ese oficio, prometido hace tiempo a una revista del otro lado del Atlántico que lo espera.

Hoy lo celebré, aunque a nadie se lo dije allí, era celebración íntima, en El Cubano, un restaurante ubicado en la calle Agricultura, 284, en Barcelona. Me lo descubrieron hace dos semanas A & A, que ¡gracias!

Humilde y bien sabrosa comida cubana, verbo relajado y amable, mesa de dominó al fondo de la que me despedí, ay, con «pollona» que me infligieron y cocinera que cuando fui la primera vez me descubrió es lectora cotidiana de El Tono de la Voz. Y ya se sabe, amigo de la cocinera: plato bien despachado y abundante cantinita con la que cargar a casa. ¡Gracias, M.!

Así me gustaría que fuera Cuba: humilde, relajada, sabrosa, amable, traducida y traducible. Un paisito como otro cualquiera. Algunos me dicen que ya lo es y yo no me he dado cuenta. Pero soy tozudo, una tara que conviene a quien se dedica a traducir libros o a recordar país al que no puede volver.

O la palabra precisa o ninguna. O libertad o nada. Cualquier otra cosa es una mala traducción de lo que quiero, aun cuando después nos quede traducir la palabra libertad una y mil veces. Ya nos ocuparemos de hacerlo.

De contra:

Por cierto, hablando de tozudez: el cónsul Castillo Calaña lleva diez días con protección policial ante el Consulado de Cuba en Barcelona. Dos uniformados y hasta furgoneta por si las moscas. Alguien le cayó a martillazos a su coche con saña. Parece que a algún cubano le parecieron excesivas las tarifas que cobra la oficina de extorsión de Cuba en la Ciudad Condal. ¡Digo yo que es un buen aviso para bajar esas tasas abusivas, ¿no?!

24/08/2009 11:34

 

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