Todo incluido

«Yo antes era procubana, pero ahora cambié para Brasil», me dijo una mujer hace un rato. Nos acababan de presentar en una fiesta.

«Pero ¿procubana en el sentido de admiradora del régimen?», quise precisar. «Sí, claro», me dijo. «Cuando te gusta un país te gusta todo, desde Silvio Rodríguez, ¡cómo me gustaba Silvio!, hasta la política. Es como un «todo incluido»».

«¿Y qué tal el cambio?», le pregunté. «Oh, buenísimo. Los brasileños son más divertidos, viajas allá y te lo pasas fenomenal y no como en Cuba que cada vez que iba todos estaban llorando sus miserias», me respondió. Y añadió: «Pobre gente, pero la verdad es que una no está para pasar las vacaciones entre tanta depresión».

Me gustó el gesto: cambiar de afectos ideológicos, gustos musicales y culinarios, cocktelería -el mojito por la caipirinha-, como quien muda la camisa.

Una nada sofisticada economía del turismo y los afectos políticos.

08/08/2009 23:42

 

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