Un Berlin de verano

Hay escenas, en la ciudad estival, ya a medias vaciada, que tal vez se produzcan a diario, pero que apenas son capaces de llamarnos la atención cuando avanzamos por el desierto.

Hoy subía por la calle Escorial en busca de un chop suey de ternera y buena charla de sobremesa, y me crucé, bajo la resolana de las dos de la tarde, con un emisario del ayer.

De pie, esperando que su perro –precioso cachorro de dálmata– terminara de mear una de las farolas que Zapatero y el Plan E nos acaban de regalar/cobrar, un anciano, la barba poblada y cana, sombrero alón y gafas tortuga oscuras –de carey las llamábamos en Cuba, ¿no es cierto?–, sostenía en una mano, la otra sujetaba la correa hasta el cuello del perro, una pequeña bolsita de nylon.

Adentro, tan menudo como la bolsa de marras, el número estival de la Revista de Occidente. Un número magnífico dedicado a recordar el legado de Isaiah Berlin, grande entre grandes.

Vaya usted a saber el por qué imaginar a ese anciano leyendo en la tarde la Revista de Occidente me puso de un humor magnífico. Tanto como si me hubiera tropezado con el maestro de «Two Concepts of Liberty» en persona.

¿Quién sabe?

UPDATE:

Paso por el Granma a precisar la hora en que hablará mañana Castro II y, horror pa’l cubiche, el acto comienza a las 07:00 a.m.

¡Las siete de la mañana de un domingo, mamita!

Lo primero que pienso es que se trata de errata, pero parece que no, porque así lo traen, además de Granma, Trabajadores y Juventud Rebelde.

El 26 de julio pasado al menos tuvo el detalle de convocar a las seis y media de la tarde, con la fresca. Pero mañana va a bajar insoportable «matutino». ¿Será que todavía padece jetlag desde su viaje a África?

Va y lo que pasa es que no quiere que lo oigan más allá de Holguín.

¡Siete de la mañana y en domingo! ¿Se preguntará alguna vez este tipo por qué le cae a los cubanos como una pata’ en el hígado?

26/07/2009 0:54

 

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