Entrevista a Lincoln Díaz-Balart

Uno de los enfrentamientos que despiertan más interés para los cubanos en las venideras elecciones norteamericanas es el que dirimirá el escaño en la Cámara de Representantes que hoy ocupa Lincoln Díaz-Balart por el Distrito 21.

El pretendiente, Raúl Martínez, es un viejo y polémico conocido de la política del Sur de la Florida.

He tentado a Lincoln Díaz-Balart con unas preguntas que actualizaran su posición respecto a algunos de los temas en discusión, especialmente después del debate en torno a la suspensión provisional de ciertas disposiciones del embargo.

Agradezco a Lincoln Díaz-Balart su gentileza conmigo y los lectores de El Tono de la Voz.

Entrevista a Lincoln Díaz-Balart

Jorge Ferrer: Sus oponentes, algunos articulistas y ciertas encuestas sostienen que se acabó la cosecha de votos recogidos entre el electorado «cautivo» que tenían los republicanos en el Sur de la Florida y que los votantes han cambiado de intención. ¿Le quita eso el sueño a Lincoln Díaz-Balart?

Lincoln Díaz-Balart: Se verá el 4 de noviembre, nuevamente, como en todas las elecciones cada dos años, que nuestra comunidad está unida. En realidad está más unida que nunca.

JF: La dictadura de los Castro sigue ahí. Para desazón de muchos cubanos, que Fidel Castro se cambiara de ropa y se ponga el traje de Adidas no ha traído consigo una transición. Lincoln Díaz-Balart, ¿qué hacemos cuando pasa «algo», pero a la vez no pasa «nada»? ¿Qué hacemos cuando la llamada «solución biológica» parece que no era la solución?

LDB: No sabía que Fidel Castro había muerto. Sí, está enfermo y físicamente inmóvil, por eso transfirió unos títulos a su hermano. Pero la tiranía cubana es absolutamente personal además de totalitaria, y el tirano en jefe es Fidel Castro.

JF: Imagine por un instante que es un cubano que vive en Cuba. Que no ha conocido en su vida más que la opresión y ahora de pronto usted, un hombre llamado Lincoln y que vive en Luyanó, Palma Soriano o Consolación del Sur, puede arrendar un terreno para dedicarlo a la agricultura, comprarse un teléfono celular o entrar a un hotel con su hermano o primo que lo viene a visitar desde Hialeah o Barcelona. ¿De veras le parecería entonces que en Cuba no ha cambiado nada?

LDB: El hecho de que, con divisa extranjera, un cubano pueda comprar un teléfono celular, no significa que haya cambiado la Cuba totalitaria.

JF: Usted ha dicho que no sabría cómo explicarle a sus colegas norteamericanos que apoyen el embargo y al mismo tiempo abogar porque los cubanos que viven en EE.UU. puedan viajar a Cuba cuantas veces les plazca. Oiga, se lo pongo facilito: los americanos irían a Cuba de vacaciones; los cubanos viajan a visitar a sus familiares. ¿Acaso no ve la diferencia?

LDB: La Ley de Ajuste Cubano trata a cada cubano que llega a suelo de Estados Unidos como a un asilado político. Ninguna otra nacionalidad recibe ese tratamiento excepcionalmente generoso de Estados Unidos. Por cierto, los asilados políticos de cualquier país no pueden visitar al país de donde huyeron. Lo que yo le sugiero a los cubanos, y que la gran mayoría de nuestra comunidad entiende perfectamente, es que el extraordinario privilegio del tratamiento recibido por la Ley de Ajuste Cubano conlleva ciertas responsabilidades.

JF: Llámeme radical, pero a mí me repugna que China, Arabia Saudí o Vietnam sean socios comerciales, incluso privilegiados, de los EE. UU. En China se reprime a los disidentes, también en Vietnam; en Arabia Saudí reprimen hasta a las mujeres. ¿Por qué la Cuba de los Castro tiene que quedarse fuera de los favores que el gobierno norteamericano concede a las dictaduras represoras?

LDB: Por solidaridad con el derecho de los cubanos a ser libres, el poder político de nuestra comunidad ha logrado que se les prohíba a los empresarios estadounidenses lucrar de la opresión de los cubanos. Y, por cierto, los cubanoamericanos en el Congreso de Estados Unidos nos oponemos a la política de Estados Unidos hacia China y Vietnam.

JF: Una de las dramáticas circunstancias de Cuba ha sido su presunta excepcionalidad. A mi juicio, devolverle al país su normalidad debería ser tarea primordial de quienes la anhelamos viviendo en democracia. ¿No le parece que Washington singulariza a La Habana y ayuda así a perpetuar la «anormalidad» de Cuba?

LDB: Lo que Cuba necesita es la libertad, en un Estado de Derecho. Estados Unidos es solidario con el derecho a la libertad de los cubanos. Sin duda debería haber más solidaridad en la comunidad internacional con los cubanos. Pero porque no hay más solidaridad internacional con los cubanos no significa que Estados Unidos debe dejar de ser solidario.

JF: Soy de la opinión de que el embargo norteamericano a Cuba debe mantenerse porque se trata de una cuestión moral. Y únicamente moral. La primera democracia del mundo, creo, no puede tratar a una dictadura como parigual. ¿Coincide conmigo en que se trata de un gesto meramente moral o cree que el embargo sirve para algo más?

LDB: Es mucho más que moral. Solo el turismo masivo estadounidense le generaría al régimen unos $10,000 millones anuales para comenzar. El condicionamiento de la normalización de las relaciones con Estados Unidos a la liberación de todos los presos políticos, la legalización de todos los partidos políticos y la convocatoria de elecciones libres, es fundamental para la transición democrática que Cuba se merece.

JF: Esta es una entrevista que leerán más allá del ámbito de sus votantes. Muchos que lo admiran a usted en Europa por su lucha vertical contra el régimen de La Habana, me consta que no entienden ni aceptarían que les reglamentaran sus viajes a Cuba. ¿Qué mensaje tiene para el exilio cubano en Europa y otros lugares a ese respecto? ¿Le parece que ayudan a la dictadura de los Castro cuando viajan a visitar a sus familias en Cuba?

LDB: El llevarle ayuda a los presos políticos y a sus familiares es admirable. Como también es admirable la masiva ayuda humanitaria que el exilio cubano está enviando a los damnificados de los terribles ciclones que han causado daños tan trágicos en Cuba. Pero, como expliqué en mi respuesta anterior, evitar concesiones unilaterales al régimen es críticamente importante en estos momentos.

JF: El rastro de destrucción y hambre que han dejado los huracanes que asolaron Cuba hace unas semanas ha dado un impulso a los discursos en torno al embargo. El gobierno de Cuba envió una Nota verbal al Departamento de Estado pidiendo, al menos, una moratoria de seis meses. Se trata, a mi juicio, de un movimiento histórico y que requiere que el gobierno de EE.UU. intente encontrar vías para horadar la cerrazón de la dictadura. Ayudarla a evolucionar, por decirlo así. ¿Cómo ve usted la posibilidad de una dinamización del discurso político norteamericano hacia la isla? ¿Vale la pena ensayarla?

LDB: Efectivamente, los recientes ciclones han causado destrucción masiva en Cuba. Después de 50 años de la tragedia-nacional-Castro, los recientes desastres naturales han incrementado trágicamente el dolor y la destrucción. Como se está viendo diariamente en nuestra comunidad a través de la ayuda humanitaria privada que está siendo enviada al pueblo de Cuba, y como vemos con las reiteradas ofertas, rechazadas por la tiranía, de ayuda humanitaria masiva para el pueblo cubano por parte del gobierno de Estados Unidos, el tema del embargo no debe tener nada que ver con los desastres naturales. Muy al contrario, el levantamiento unilateral del embargo a la tiranía constituiría una brutal agresión contra el sufrido pueblo cubano que merece y necesita ser libre.

JF: Por último: Raúl Martínez lo tiene complicado. Pero si le ganara, ¿cómo lo felicitaría?

LDB: De la misma forma en que estoy convencido de que hay muchos ciudadanos en nuestra comunidad capacitados para representarnos en el Congreso, estoy convencido de que nuestra comunidad no enviará a alguien para representarnos con un expediente de crónica corrupción y vulgaridad.

En la fotografía: Visita de Lincoln Díaz-Balart a Boston Scientific. Es cortesía de su Oficina de prensa.

25/09/2008


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