Un país de piñazos y «estrallones»

Los Juegos Olímpicos entran en la recta final y eso que en ellos se llama Cuba corre el riesgo de acabar en lugar preeminente –entre «los mejores del mundo»- gracias a mayoría de medallas ganadas metiendo ippones o semejantes –de esas ya van siete– y dando piñazos –que ya vendrá un buen puñado en boxeo.

Hay ya otra medalla ganada en tiro, algo que tampoco es precisamente tranquilizador.

No se trata de asunto nuevo ni mucho menos. Ya en Atenas, 2004, de las 27 medallas que viajaron a La Habana, 19 fueron ganadas en deportes de combate, más tiro.

Queda mucho juego por delante y aún eso que en Beijing se llama Cuba podría sumar –Dayron, la pelota…– más medallas en deportes menos dados a la llave que inmoviliza y al puñetazo que aturde.

Porque digo yo, sin desconocer que todos los deportes son eso, deportes, y aun a expensas de que me tilden de aguafiestas, que cuando un país militarizado, una dictadura que reprime, se coloca entre los primeros medallistas del orbe gracias a los piñazos y las «llaves», hay algo que chirría.

Y cuando en La Habana o donde sea se ufanen del llamado deporte revolucionario y de cómo eso que el INDER llama Cuba superó en el medallero a Suecia, España, Chile o Brasil, alguien habrá de preguntarse qué es eso del deporte revolucionario cubano y por qué son tan hábiles allá en materia de piñazos y «estrallones».

Hacerse al menos la pregunta. Que dicho con Heidegger, ya se sabe, la pregunta es más relevante que la respuesta.

 

UPDATE:

Voy repasando a toda velocidad hilera de titulares en el Agregador de noticias y leo «Fallece… Mijaíl Mukasey». Lo primero que pienso, claro, es que ha muerto el Fiscal General de los Estados Unidos, Michael Mukasey…

Naturalmente, estaba en un error. Quien acaba de morir es aquel célebre espía que los soviéticos colaron en el Hollywood de los ’40. El que daba de beber a Dreiser, Chaplin, etc, y enviaba jugosos informes a la URSS. Un espía de ejecutoria intachable: trabajó unos veinte años en Europa Occidental sin que le descubrieran jamás. Ha muerto a la edad de 102 años.

Michael Mukasey, de origen ruso él mismo, llegó a Fiscal general llevando nombre de espía soviético. ¡God bless America (y a la literatura policiaca)!

19/08/2008 19:12


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