Renuncia de Fidel Castro: la resaca

Puede que el renunciante se haya levantado esta mañana escuchando esta solemne marcha compuesta por (el comandante) Juan Almeida Bosque.

«Hasta pronto», se titula. Y procede del disco Elegía (1998).

Disfruten del arte de Almeida… si pueden.

H/T: AhR

 

CASTRO ABANDONA EL PODER

Fidel renuncia a la presidencia

La retirada del mandatario cubano abre una nueva etapa en la isla

Los disidentes desconfían de la voluntad de cambio

Esa es la secuencia, la estrofa, que propuso la primera plana de El País de hoy.

Atiéndase a los nombres de esa pirámide: Castro, Fidel, mandatario cubano, disidentes.

A los verbos: abandona, renuncia, se retira, desconfían.

Y a los predicados: poder, presidencia, nueva etapa, voluntad de cambio.

La secuencia de nombres yuxtapone a Fidel Castro, mandatario cubano, y los disidentes. No aparece el exilio en ese trencito. Se plantea el problema de Cuba como uno a resolver entre dos fuerzas políticas establecidas en la isla. Bien…

Todos los verbos son negativos: aluden a la pérdida, también a la pérdida de la confianza. Curioso… y atinado.

La secuencia de los predicados es la más equívoca: Poder abandonado — Etapa que se inaugura — Voluntad de cambio. Toda una promesa, cuando es sabido que la función de los periódicos no es la de prometer: es la de informar.

(Ayer, por cierto, El País titulaba con un grandilocuente «nueva era», que hoy rebajaron a «etapa». Pas mal.)

Casi todo está ahí, en efecto. El hecho, la posibilidad y la incertidumbre.

Saludo a los poetas que armaron esa estrofa. Falta pulirla, sin embargo. Forzar a la poesía para que se haga vida. Y genuina noticia.

 

La otra poesía, sin embargo, está en otra parte, tan estrecha como el espacio de una primera plana.

A saber, en la fotografía que eligieron para ilustrarla.

Admíresela.

Reúne, esa sola instantánea, casi todos los tópicos que en torno a Cuba han urdido la prensa y los turistas, a partir de eso que a veces uno llama «la realidad».

La miseria, la solidaridad interracial, la devoción por la imaginería revolucionaria, la dignidad del pobre…

Esa pobre mujer que mira arriba, a la luz que se hace debajo del titular CASTRO ABANDONA EL PODER, genera un efecto visual magnífico. No es El Greco, pero casi.

Algo puede cambiar en la existencia de esos tres pobres seres, sugiere la composición. Sí, se dice uno, puede que llegue el día en que esos dos tipos vestidos de verde dejen de custodiar las frutas de papier mache que figuran como centro de mesa.

 

De contra:

Más sobre la renuncia.

20/02/2008 16:58


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