Cien

Cien días, cien posts. Como esas cien latas de sopa.

Lo voy llevando bien. Saber que hay lectores que vuelven aquí, como yo mismo, día tras día. Verlos a diario en las estadísticas de acceso a El Tono de la Voz –unos números que no dejan de sorprenderme. O en los comentarios. O en los mensajes que dejan en el buzón de correo.

Leerlos discrepar, aprobar y, sobre todo, completar lo que a veces se me queda a medias, escrito como está este blog hurtándole tiempo a mi trabajo y, por lo mismo -y dicho a las claras-, perdiendo dinero, me impide tirar la toalla, por mucho que los pendientes se acumulen sobre mi mesa y los textos en que trabajo me pregunten –tal vez, hasta se lo pregunten entre ellos-, a qué estoy jugando aquí.

 

Ensayo general.

 

UPDATE:

Al teléfono:

-Qué bueno está el dibujo ese, Ferrer…

-Sí. Esa ciudad resulta muy adecuada para unos funerales de estado.

-Oye, pero lo del dibujito… ¿No te sugiere nada?

-…Una vulva en homenaje a la FMC o la charretera del cuñado, beneficiario del ensayo general…

 

El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas retira a Cuba de la lista de países bajo escrutinio permanente. La composición del tal sirvió para hacerlo. Y la esterilidad de ese órgano. En realidad, no cambia nada, puesto que la relatora nombrada en anteriores reuniones jamás pisó suelo cubano.

Si de algo sirve la sesión de ayer es para convencerse de que la Cuba de los hermanos Castro genera la ilusión de ser un país normal. Uno como cualquier otro.

He abogado siempre por desmontar la excepcionalidad cubana. Pero desconocer la excepcionalidad del régimen que ahora padece equivale, en realidad, a potenciarla. “Se trata de dictadura tan distinta, que no la consideraremos como tal”, vienen a decir los de ese Consejo o los ministros de la UE reunidos ayer en Bruselas.

Una curiosa perversión de la lógica. Y de la moral.

19/06/2007


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