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Daniele Mastrogiacomo ya ha vuelto a ser un hombre libre. Tras un secuestro de un par de semanas en Afganistán, los consabidos mensajes desesperados implorando se hiciera de todo por liberarlo, y la consiguiente puesta en libertad de cinco terroristas afganos a cambio de la suya –se habla, además, de un millón de euros–, el periodista de La Reppublica ha vuelto a Roma.

Mastrogiacomo ha contado las jornadas de su secuestro. La horrible circunstancia de ser un kafir en manos de musulmanes. Degüellan al chofer en nombre del Islam. Los atan con cadenas. Los humillan. La muerte era expectativa cotidiana.

De vuelta a casa, Mastrogiacomo no nos regala loas a los secuestradores, como las de aquella Clementina Cantoni, que se nos apareció con tomito del Corán, ese árido libro donde se nombra unas cuantas veces a los camellos que Jorge Luis Borges no alcanzó a ver.

No obstante, el periodista que costó lo que costó, dice que se sintió, ¡amenazado con el degüello!, “como preso en Guantánamo”. ¿Asesinan en Guantánamo, Daniele?

Cada uno de estos imbéciles nos cuesta más caro. Cada uno coadyuva, a su modo, a la causa de la rendición y el apaciguamiento.

La circunstancia que padeció Mastrogiacomo en Afganistán es la misma que padecemos todos los que vivimos en Occidente y vindicamos sus libertades, siquiera con el sólo gesto de su disfrute. Ayer mismo, el gobierno de España puso en alerta a sus embajadas y consulados en el Magreb (que es, en árabe, Occidente, mas no hay que confundir la geografía de la Umma con la de quienes vivimos en cartografías más abiertas), ante la amenaza de un cierto “Movimiento de Liberación de Al-Andalus”, que no conoce ni google ni nadie, pero cuya voluntad de sumirnos en el miedo y animarnos a la conversión es palmaria. Los tales liberadores comparan la situación de Ceuta y Melilla con la de Chechenia. ¡Sólo les falta una Politkovskaya que los avale! Bueno, más bien un Politkovsky, que entrevistar con niqab ha de ser asunto engorroso.

 

De contra: Vittorio Zucconi, director de La Reppublica, nos presta, en gesto elegante, los testimonios de quienes se resisten a sobrevalorar la vida de un aventurero. ¿Acaso vale tanto la vida de un reportero en busca de una scoop que aumente la tirada de su periódico, como para poner en libertad a cinco terroristas que continuarán sembrando la muerte?

 

UPDATE: El tribunal correccional de París absuelve al semanario Charlie Hebdo en el proceso por la publicación de unas caricaturas de Mahoma. La acusación: la Gran Mezquita de París, la Unión de organizaciones islámicas de Francia y, al rebufo, la Liga Islámica Mundial.

Faltó aquel imam de Lyon que llevó a juicio a Michel Houellebecq en 2001 por decir a Lire: «la religion la plus con, c’est quand même l’islam. Quand on lit le Coran on est effondré… effondré!», «L’islam est une religion dangereuse, et ce depuis son apparition».

Buena noticia que, todavía, prevalezca la libertad sobre la ignorancia. La magnífica crónica de la vista en Le Monde junta a Voltaire con Sarkozy.

22/03/2007 15:30


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