Mofuco y Hanoi

Michael Michell Rodríguez, in memoriam. Una víctima cubana del terrorismo islámico. Fue asesinado en Madrid el 11 de marzo de 2004.

El 8 de marzo y en Londres, Juan Quirós, presidente de la Agencia para la promoción de exportaciones e inversiones de Brasil (APEX) se reunió con Borís Berezovsky, quien parece ser ahora, tras avatares de larga cuenta, el hombre en la sombra de Media Sport Investments. Nada tuvo que ver la reunión, según cable de Novosti, con el Corinthians. Se trató de lo que importa. De motor que mueve más que el fútbol. El deporte rey es, ahora, el mofuco, alias, etanol.

Lo mismo de lo que hablaron Lula y Bush. Un Lula que persevera en dar muestras de astucia y savoir-faire político. Un Bush al que he visto bailotear las dos veces que he sintonizado hoy CNNi.

Berezovsky, según contó Quirós, ha prometido invertir miles de millones de dólares en la producción de etanol. Ya habría comprometido dos mil para la construcción de puertos y destilación de mofuco.

De los rusos llamados oligarcas, Berezovsky y Abramóvich, otro hombre de Media Sport Investments, me han resultado siempre los más antipáticos. Una antipatía literaria, si se quiere. Sus historias son romas, si se las compara con la de un Gusinsky o un Jodorkovsky, por ejemplo. Carecen de cualquier encanto. No sorprenden. No hubo en ellos enigma.

Hay, en los dos, algo que los hace predecibles. Su transición del ser soviéticos al ser multimillonarios es de una vulgaridad… soviética. Son personajes de Shólojov. Son caras en escorzo en un documental de Román Karmen. Son ejemplos malos –aunque “buenos ejemplos”– para un vulgarizador de Jung.

No obstante, Berezovsky irrumpe ahora en la política latinoamericana con paso que interesa. Se ha olido que cada gasolinera CITGO podrá convertirse en anglo-rusa expendedora de mofuco. Quirós le prepara viaje a Brasil. En el avión, el ruso irá leyendo un portentoso, a la vez que hilarante, ensayo de su compatriota, por ruso y por judío, Joseph Brodsky: “Después de un viaje, u Homenaje a las vértebras”. Sonreirá ante las aventuras de Brodsky en Río de Janeiro. Comentará con su vecino de asiento esta frase tan de émigré ruso: “A todo borracho, sobre todo si es extranjero, sobre todo si es ruso, y sobre todo de noche, le inquieta siempre la posibilidad de no saber encontrar el camino de vuelta al hotel, y esa misma inquietud es la que le hace superar poco a poco la ebriedad”. Berezovsky asoma el cogote a una novela posible. Chávez llamará a Putin para preguntarle cómo funciona eso del Polonio-210. Y Putin le dirá que es el propio Berezovsky quien más sabe de isótopos y radiaciones alfa. ¡Qué contrincante! Perito en mofuco y combustible nuclear. Habrá corretaje en el palacio de Miraflores. Y traerán a intérpretes cubanos. El futuro se lee en ruso, antes de traducirlo al chino.

De contra: David E. Hoffman cuenta la historia de los oligarcas rusos en libro magnífico: Los Oligarcas. El poder y el dinero en la nueva Rusia. Quien lea en inglés, busque mejor la edición original de PublicAffairs. La edición española suprimió dos capítulos y buena parte de las notas. Se trata de una impagable introducción a la, a veces, oscura mecánica de las transiciones desde el socialismo.

Desde La Habana, y con trazas de haber rodado bastante por la intranet monitoreada por 3X2, me llega noticia difundida por la BBC. Magnífico el “subject” que trae el mensaje que circula por allá, cuya autoría desconozco: “Esto es a lo que yo llamo rectificar errores”, dice. Y magnífica Hoang Cam, que reprende a los ahora dadivosos dispensadores de premios. Parafraseando al anónimo: “Esto es a lo que yo llamo virtudes del modelo vietnamita”.

Vietnam rehabilita a poetas prohibidos
Bill Hayton
Hanoi

El gobierno de Vietnam anunció que otorgará un prestigioso premio a cuatro poetas, 50 años después de que fueran encarcelados y se prohibieran sus obras.
Los cuatro formaron parte de un movimiento que criticó diversos aspectos de la vida bajo el comunismo y que fue aplastado a finales de los años 50.
La entrega del Premio Estatal a Hoang Cam, Le Dat, Phùng Quán Tran Dan pone fin a casi 50 años de desaprobación oficial.
Los cuatro, dos de los cuales ya murieron, publicaron sus escritos en dos revistas, Giai Pham (Obras de Belleza) y Nhan Van (Literatura Humanista), que aparecieron poco después de que Vietnam alcanzara su independencia de Francia.
Pero ese breve período de apertura, en el que abogaban por la libertad de expresión y debatían las políticas gubernamentales, terminó dos años después, cuando el Partido Comunista de Vietnam, bajo la influencia de China, suprimió la disidencia.
Sin embargo, el Partido Comunista está volviendo a poner a prueba una mayor apertura, en un esfuerzo por mejorar sus relaciones con algunos de sus críticos.
La cobertura de los medios de prensa locales sobre la decisión de otorgarles el Premio Estatal a los cuatro poetas también es interesante, debido a la manera franca en que describen cómo los poetas fueron enviados a campamentos de reeducación después de que pidieran una mayor libertad.
Según informes de prensa, uno de los dos sobrevivientes, la poetisa Hoang Cam, de 86 años de edad, recibió con beneplácito la noticia, pero dijo que era una lástima que no hubiera ocurrido antes. ”El premio es bello, pero tardío», dijo.

Actualizado 24/08/2009 10:57

 

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