Cuba y la represión a paso de conga

Las imágenes del Mitin de Repudio de ayer en La Habana contra Reinaldo Escobar han circulado hoy profusamente por muchas televisiones e Internet.

En ellas no hay más que redundancia: el modelo de represión castrista que consiste en fabricar un «pueblo» que se encarga de reprimir, vejar y acosar. Un sistema donde la policía viene a rescatar al opositor para evitar su linchamiento por el «pueblo». Dispositivo pensado desde y para la imagen: los telespectadores nunca ven a un uniformado golpeando, pateando, insultando. Ven a los policí­as, esos seres bondadosos, rescatando a la ví­ctima, pidiéndole paciencia al «pueblo» organizado y transportado ad hoc.

Es un mecanismo, admitámoslo, perfectamente concebido.

Pero nos faltaba ver esa suerte de making-of del Mitin de Repudio que son las imágenes subidas a la red por Yoani Sánchez hace unas horas. Las imágenes tomadas por un ojo situado fuera del vórtice del Mitin de Repudio.

Son fascinantes, en el sentido en que es fascinante el fascismo, según la conocida fórmula de Susan Sontag. Muestran la tramoya de la «espontaneidad». El medido y perfectamente ensayado correcorre de los organizadores del Mitin, el organizado acarreo de sillas con total indiferencia al suceso que transcurre a unos pasos ―¿no se alebresta el pueblo a la vista de «contrarrevolucionarios»?― y, sobre todo, la vecindad de esa comparsa que avanza a pocos pasos de los reprimidos con el mismo ímpetu que si lo hiciera entre bailadores pegados a sus pergas de láger.

Hay un momento de veras sublime (3:08), en que el orador de los «Pin pon, fuera…» y «La calle es de Fidel…» la emprende con los célebres versos de Bonifacio Byrne, los de que si la bandera fuera rota en pedazos, y la música lo acompaña como en reggaetón postrevolucionario.

Golpes y corneta china (¿no querían «modelo chino»?), insultos y faroleros, represión y buenos culos de rumberas, terror y trajes con los colores de Changó. «La calle es de Fidel», pero la ocupa la comparsa.

En definitiva, ayer y hoy el «pueblo» arrasa mientras la comparsa arrolla.

Si no fuera porque tratamos de lo que tratamos, de fusilados, de reprimidos, de exiliados, de encarcelados… hasta podrí­amos reÃírnos con este carnaval incesante.

Pero de risa nada. No por gusto el nombre de nuestra comparsa más célebre alude al ponzoñoso Alacrán.

UPDATE:

Una lectora me escribe: “Acabo de ver tu post y por ello te mando esta foto de la conga. No se si ya la tengas, pero la saque del nefasto de Yoandry y creo que ilustra bien tu post.”

Y sí, la fotografía de esa comparsa calentando motores me parece muy atinada ilustración para este post.

Gracias, L.

23/11/2009

 

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