Urgencias de la oposición en Cuba

Uno atiende a lo que ocurre en La Habana estos días y se encuentra dos sucesos paralelos, ambos de una gravedad extrema.

Por un lado el plantón que una docena de opositores mantiene en la casa de Vladimiro Roca. Algunos están en ayuno, otros en huelga de hambre. Un reporte que me llegó hace un rato me condujo a El Nuevo Herald donde se sostiene que a Martha Beatriz Roque, una de las plantadas, le habrían administrado los últimos sacramentos. Se teme seriamente por su vida ahora mismo cuando escribo estas líneas.

Del otro lado la actualidad opositora en Cuba se centra en la agresión sufrida hace unos días por un grupo de blogueros, significativamente Yoani Sánchez, Orlando Luis Pardo y Claudia Cadelo. La primera se duele aún de los golpes recibidos durante el secuestro que padeció cuando se dirigía a una marcha contra la violencia. ¡Ojo al dato!: además del plantón y el secuestro, otro grupo distinto, el proyecto Omni-Zona Franca, uno de los más interesantes de la escena underground cubana, se manifestó durante unos minutos por las calles de La Habana.

No hay que ser especialmente agudo para percatarse del divorcio entre ambos sucesos y de la distinta atención que han recibido por los medios de comunicación. Si la represión a los blogueros motivó hasta una condena del Departamento de Estado de EE.UU., que ¡bien!, el plantón chez Vladimiro pasa sin penas ni glorias por los titulares. Esta tarde, en La Habana, Vladimiro Roca reaccionó afirmando que los blogueros tienen impacto fuera de Cuba, pero no adentro.

No se trata, ni a estas ni a otras alturas, de las penas y glorias. De contarlas y aquilatarlas para establecer distinciones entre protestas y curricula de cada cual. Se trata, en cambio de asunto muy complejo y al que volveré. A saber, que la recepción del movimiento opositor ha experimentado un vuelco sin precedentes con la aparición de una nueva generación contestataria que se expresa por canales que resultan mucho más atractivos para los medios y los ciudadanos. También lo resulta su discurso. Una nota de Yoani Sánchez o Claudia Cadelo convoca una empatía distinta a la que pueden alcanzar documentos como La Patria es de Todos, el Proyecto Varela o las parrafadas del Arco Progresista de la mano de Manuel Cuesta Morúa. Eso, hoy, es un hecho.

Habrá tiempo ―tiempo es lo que a los cubanos nos sobra― para entretenerse con los por qué. También para repasar la historia de la oposición en Cuba y los éxitos de la DSE, siempre dispuesta a periclitar una generación de opositores aprovechándose de otra que será a su vez periclitada. «Escobita nueva barre bien», ya se sabe. Si bien no me parece, por cierto, que el artefacto funcione hoy como ha funcionado en el pasado…

Ahora mismo, sin embargo, cuando el plantón en casa de Vladimiro Roca con una Martha Beatriz Roque en calamitoso estado de salud amenaza acabar en tragedia con mayúsculas, se me ocurre que lo menos que merece esa oposición que algunos llaman «tradicional» es la solidaridad y la atención de todos.

La imagen es cortesía del espacio de Martha Beatriz Roque en Picassa.

13/11/2009 3:01

 

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