El tercer hombre / The Third Man

Eso dicen algunos cables sobre el difunto Juan Almeida, que era «el tercer hombre». Se refieren a él como al tercer hombre de la cúpula del poder en Cuba. Pero cualquiera que conozca el castrismo siquiera de lejos sabe que eso es incierto. Que Almeida, comandante y todo, hace muchos años que pinta en el gobierno de La Habana lo que Farah María en el meneíto de caderas nacional. O sea, nada. Antes, mucho antes, sí, y en lo suyo Farah María más.

Pero la tentación de vender esa pirámide con cadáver en posición tercera les resultaba atractiva a los redactores porque entronca con la cantinela de que el régimen se descabeza, una perspectiva con la que se solazan en las redacciones para alimentar la idea de que el cambio está a la vuelta de la esquina.

Murió Almeida: «el tercer hombre». ¡Vaya tontería!

Pero se me ocurre que tal vez el duende que coló eso de «tercer hombre» en despachos de agencias, titulares de periódicos y lecturas en los teleprompters de los noticieros buscaba en secreto otra relación. Una que me divierte.

El tercer hombre, recordarán, es el título de la extraordinaria película de Carol Reed escrita por Graham Greene. Ambos se reunieron nuevamente años después para la magnífica Nuestro hombre en La Habana y allá la rodaron, en 1959. Ese duendecillo sabe de coincidencias… ¡Vaya si sabe! The 3rd Man es una deliciosa y trepidante historia ambientada en el paisaje de la posguerra europea donde el enfrentamiento entre las democracias occidentales y el comunismo ruso generaba un terreno propicio para el miedo, la corrupción… y las reapariciones de los muertos.

Esta deliciosa escena en la noria, el célebre discurso donde Orson Welles compara la Italia de los Borgia y la pacífica Suiza…

A veces hay que agradecer estos divertimentos de la prensa que no sabe qué decir sobre Cuba porque nos traen a la mente conexiones que transcurren por debajo del papel de periódico e iluminan la memoria: de todas las herramientas, una de las más necesarias.

13/09/2009

 

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