Sin embargo, semen para Cuba

Sabía de este John Parke Wright IV. Creo que hasta subí aquí alguna vez una foto suya. Pero no había reparado en detalle que recoge hoy El Nuevo Herald en su serie sobre el embargo. ¡Y qué simbólico detalle!

Los Estados Unidos, es harto sabido, dan de comer a los cubanos con embargo y todo. Las regulaciones de 2000 abrieron un hueco que va directo al paladar de los cubanos. Lo que me parece bien. Que los cubanos en Cuba coman menos de lo poco que comen sólo puede gustar a quien no haya pasado hambre nunca o sea un miserable. Porque quien conoció el hambre alguna vez y se la desea a otro –sea bosquimano, somalí o habanero- es un redomado miserable, revírese como se revire.

Pero otro es el asunto. Resulta que la familia del tal John Parke Wright IV, según El Nuevo Herald, tuvo tierras en Cuba -“grandes extensiones de terrenos agrícolas”- que perdió cuando se las robó el castrismo y ahora, cincuenta años después, su heredero envía semen a La Habana desde Texas. Semen, sí.

Leche, vaya.

No el suyo, cierto. Manda semen de toro. Semen de toros norteamericanos para vacas cubana que si matas una vas al tanque por tropecientos años.

Toda una metáfora ese trasiego espermático que requeriría no sé cuántos hearings en el Congreso o sesiones en el Palacio de Convenciones.

Porque deliciosa es esa circunstancia de que a quien antaño le dieron por detrás -sin que lo quisiera ni pidiera-, les mande semen ahora a los hermanos Castro, Alimport mediante, y abogue por el levantamiento del embargo para mandar más y que en La Habana clamen, desgañitándose con las bocas bien abiertas, por recibirlo. Más semen. A chorros.

Se suele repetir el cliché de que a veces la realidad supera a la ficción. Pero en este caso hace más, porque la insemina.

07/09/2009 3:25

 

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