La Maravilla

Teresa Amat estuvo hace unos días en un debate sobre Cuba que organizó la Universitat Catalana d’Estiu, en Prada de Conflent.

Teresa, recordarán los lectores, es autora de Castracions. Cinquanta anys de revolució cubana. Una reseña de ese libro que escribí para la Revista Hispano-cubana fue reproducida aquí hace unos meses.

En Alírica, su blog, Teresa Amat ha insertado una cumplida crónica del evento y las palabras que leyó allí, rodeada de ponentes, catalanes como ella, que adoran la Cuba de los hermanos Castro. De contra, el propio rector de la mencionada Universidad de Verano subió a la mesa con una camiseta roja y el rostro de Ernesto Guevara dibujado en negro. ¡Vaya tropa!

Agradecido por la crónica y el magnífico texto de Teresa, me quedé embelesado con la fotografía que utilizó para ilustrar el segundo. Una instantánea que tomó ella misma en La Habana hace tres años y que me autorizó a reproducir aquí, cortesía que le agradezco.

Cual retablo medieval, la foto ilustra la extrema miseria en que el castrismo ha hundido a la ciudad de La Habana. La saña con que la ha tratado. El paisaje después de (aún durante) la batalla.

Las tres plantas de esa casa, desierta y calamitosa la última, con esos dos pobres -¡pobrísimos!- viejos asomados a la nada, la segunda, y la planta baja muerta, donde antes hubo un negocio llamado La Maravilla, ¡La Maravilla!, y ahora apenas hay un portal que ve repartir agua.

Tal es la desidia que ni siquiera alguien se ha tomado el trabajo de retirar ese rótulo que recuerda el pasado, a la vez que se burla de los felices profetas del porvenir.

Fotografía: © de Teresa Amat

De contra:

Por cierto, cuando acababa de tomar esa fotografía, Teresa se torció un tobillo y regresó a Barcelona al día siguiente con una fractura.

¿Quién sabe si el “rufián viudo” que aparece en el retablo de las maravillas cervantino no le habrá dado empujoncito?

28/08/2009 2:14

 

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