Flores de weekend

Uno siente que algo se revuelve alrededor cuando baja con un ramo de flores por la calle. Las miradas son tiralíneas que se clavan en la figura de un hombre, todavía con pinta de treintañero, pero ya con ese aire de hombre casado, de tipo que no compra flores para enamorar ni para felicitar. El aire de quien compra flores porque le gusta llevarlas a casa.

Sé de lo que hablo, porque suelo comprar flores los sábados y traerlas a casa. Margaritas o rosas o dalias y siempre tres girasoles, esa flor antropomorfizada y mágica. Esa flor que es más que una flor, porque tiene rostro de alegría y anuncia el mejor de los destinos: el que uno quiere adivinarse.

Bajo por la calle Escorial con un ramo enorme de flores –lo esperan tres búcaros distintos– y recojo las miradas de casi todas las mujeres. Jóvenes y no tan jóvenes, opulentas o magras de carnes, oficinistas, estudiantes, empresarias. No alardeo: esas miradas las recogemos toditas yo y el soberbio ramo con los tres girasoles. Esas mujeres miran a un hombre que lleva flores como quien admira a un astronauta. Y me miran con envidia, aunque no me envidian a mí: la envidiada es la destinataria.

En la florería cada vez coincido menos con hombres y cuando los hay es porque van a visitar a enferma en el hospital que hay enfrente. «¿Ya los hombres no compramos flores?», le pregunto al vendedor. «Cada vez menos», me confirma. «Por suerte tu mujer y yo te tenemos a ti».

Llegar a casa con un ramo de flores en una mano y la barra de pan en la otra, hacer como que uno se olvidó la llave, llamar al timbre, y ver la cara de M. cuando abre y se encuentra con el regalo que ya espera, pero no tiene la certeza de recibir, es felicidad mayúscula.

Pruébenlo, oigan.

 

UPDATE:

Sigue mensaje de un lector a propósito de este post. Naturalmente, lo publico con su consentimiento:

Jorge:

Soy un asiduo lector tuyo, refugiado cubano, resido en West Palm Beach, Florida. Tengo una hija que cumplió años en Cuba. Encargué a un amigo, escritor por demás ,que le comprara un ramo de flores por el onomástico, lo hizo, lee lo que me escribió el 28 de Mayo para que veas como se parece a tu “Flores de weekend”.

Saludos,

O.

“En el Boulevard recojo el ramo de flores, 20.00 pesos (M.N). Está lindo, con príncipes negros, rojos y amarillos. Una mezcla de guerreros africanos con aristócratas rusos y representantes de la última dinastía china. En toda la trayectoria hasta la Terminal, las mujeres tuercen el cuello para mirarme. Al principio pienso que todavía estoy en talla, hasta darme cuenta que es por el ramo. Es increíble la fascinación de las mujeres por las flores. Sin embargo, muchas veces no sabemos qué regalarle a una mujer”.

 

UPDATE:

Leo que han retirado del Central Park la estatua de Ernesto Guevara, ese que llaman “Che”.

La verdad es que no sé si me gusta más que no esté o que los turistas pudieran hacerse una foto al lado del tipo y su dazibao.

31/05/2009 21:09


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