Ça marche !

La deliciosa manipulación del telediario de la cadena estatal.

Cuánto la prefiero a la insoportable sucesión de noticias intrascendentes en sus homólogos de las cadenas privadas. En las segundas, la feroz lucha por los ratings nos inunda la sala de casa con accidentes de tráfico, enconos vecinales, imágenes de las patrullas policiales en los EE.UU., noticias sobre los propios programas de las cadenas, pura bazofia.

El telediario de la cadena estatal, en cambio, es un artefacto preciso al servicio de la felicidad ciudadana. Alarma controlada, sonrientes ministros, un aire de imparcialidad –una brisa apenas–, que nos colma de júbilo.

«Ça marche !», se dice uno mientras bebe un sorbo de vino.

He ahí una de las funciones primordiales de la televisión pública: acompañar la ingesta del aperitivo, mientras el guiso dominical bulle en las ollas, se despliega el mantel y se ordenan servilletas y cubiertos.

«Ça marche !», glup.


24/05/2009
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