Moratinos, los espías y el Bocoy

No me ha divertido ni un poquito toda esa historia con los espías españoles en Cuba.

No me ha divertido porque, y el orden es aleatorio: 1) esos espías se pagan con el dinero de mis impuestos; 2) esos espías estaban allá para vigilar a etarras, es decir, a gente que mata en mi país de residencia, mi segundo país; y 3) porque la política española y la política cubana no me dan risa.

Me ha divertido menos, si cabe, y va el “4)”, porque este es de esos incidentes que generan “fricciones”, palabra mágica de la diplomacia, y cuando saltó la liebre en la noche de ayer esperaba que de la fricción saliera siquiera chispita. El tema, el terrorismo, es de los más sensibles en España. No se perdona a nadie por infidelidades en esa materia, la ETA. ¡A nadie! ¡Ni a Francia, tú!

Bueno, hasta ahora. Porque Moratinos ha dicho hoy que no pasa nada, que las relaciones con Cuba son excelentes, que el diálogo es fluido, que miel sobre hojuelas.

¡Ni una chispita! ¡Ni la Iskra que decía Lenin ni el Tikkun de la tradición judía!

Dos son las explicaciones que me vienen a la mente así de pronto:

1) En Bauta contaban la historia que sigue: llegó una mujer a su casa después de turno en la Textilera de Ariguanabo y se encontró a su marido ensartado por la vía angosta. El tipo no había dado muestras jamás de que gozara por ese camino posterior, pero la escena que esperaba a la obrera fue inapelable: su marido estaba disfrutando de lo lindo. “¿Qué es esto, Fulano?”, exclamó la agraviada. Y el sodomizado señaló a botella de ron que descansaba vacía junto a la cama: “¡Yo no tengo la culpa, mi amor!”, se excusó: “¡Fue el Bocoy!”. Conclusión: el ministro Moratinos recibe periódica caja de Bocoy desde la Embajada cubana en Madrid.

2) ¿Qué hacían los “espías” del CNI en La Habana? Vigilar a unos terroristas presuntamente jubilados. Seguirlos, engordar sus dossier, establecer sus vínculos, documentar su día a día. Cuba frustra esa misión y para Moratinos “no ha pasado nada”. Conclusión: le dijeron que de eso se ocupan los mismos segurosos que acosan a la disidencia, graban sus conversaciones, leen su correo electrónico, vigilan cada paso que dan. Luego, ¿por qué molestarse en enviar espías desde España? La Habana servirá la información a Madrid en bandeja y por un precio. Como mismo es capaz de ofrecer a Caracas la subcontrata de sus servicios sociales y cobrar por ello, a Madrid le vende “espiamiento”. ¡Y todos contentos!

Ah, y le regala Bocoy. A Miguel Ángel Moratinos y a José Luis Rodríguez Zapatero, siempre con el Bocoy. Les gusta. ¡Vaya si les gusta!

 

UPDATE:

Imágenes de una campaña de la agencia Ogilvy & Mather Frankfurt, premiada en la categoría Servicio Público de los Clio Awards.

Con el tema del miedo a la Internet que aqueja a algunos tiranuelos, fue realizada para la International Society for Human Rights (ISHR).

No tiene desperdicio…

 
 
22/05/2009 15:02


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