La foto del día

Ah, sí, llámenme vulgar. Todo lo que quieran… Y enumérenme las virtudes de los documentos firmados al término en la Cumbre hispano-francesa. Acorrálenme con la sintonía en materia antiterrorista, esgriman el apoyo de la diplomacia francesa a la venidera presidencia española de la Comunidad europea y a la permanencia de España en el G20, recuérdenme el trazado de los trenes de alta velocidad… Lo que quieran.

Yo seguiré en lo mío, a saber, que la fotografía de esa cumbre es la que se atrevió a colocar El País en su primera plana de hoy: dos culos, los de Carla Bruni y Letizia Ortiz.

Leo que desde la redacción daban hoy explicaciones a la Cadena Ser, se veían obligados a argumentar la elección de esa fotografía para que nos acompañaran el café con leche esta mañana.

Hubo protestas, ceños fruncidos, mohines de asco. ¡Cómo es que no estaban en primera plana las mascarillas azules del DF? ¡Cómo pudieron relegar a páginas interiores las fotografías de Sarkozy y el rey Juan Carlos o Zapatero?

¡¡Queremos hombres dando la cara y no fotos “sexistas”!!, clamaban iracundas e iracundos.

Yo a lo mío: dos deliciosos culos mediterráneos, cuatro bellas nalgas una al lado de la otra, son el mejor regalo matinal que puede hacerle un periódico a sus sufridos lectores en tiempo de Apocalipsis.

 

De contra:

Hoy me llaman para que intervenga en un debate sobre Cuba en una televisión local. Ya me había negado hace unos días a desplazarme hasta el estudio –no me sobra el tiempo-, pero me propusieron entrar en directo por teléfono. Acepté encantado.

Comienza el programa y me vuelven a llamar. “¿Está listo?”, preguntan. “Claro”, dije.

Al cuarto de hora vuelven a llamar: “¿Nos puede enviar una foto para que aparezca en pantalla?” “Por supuesto”, respondo, y la mando.

Otro cuarto de hora y otra vez el ¡ring!: “¿Cómo quiere que lo presentemos?”, preguntan. Así y asao, respondo.

El tiempo iba pasando y apenas quedaban 25 minutos para el final del programa cuando ¡ring!: “Sr. Ferrer, vamos a tener que suspender el debate porque la persona que iba a sostener la posición castrista no se ha presentado y no encontramos a ningún otro”. Y fin del asunto.

Una buena noticia, ¿no les parece? Comienzan a escasear los castristas dispuestos a dar su nombre, apellido y opiniones.

29/04/2009 15:18


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