Medioevo; Twitter; prostitución…

Feligreses piden a la Virgen de Guadalupe el fin de la epidemia de gripe, o influenza, porcina. La fotografía fue tomada ayer en la Catedral metropolitana de la Ciudad de México.

A veces uno tiene la impresión de que en lo único que hemos superado al Medioevo es en el uso de Twitter para avisar de las calamidades.

O de la bienaventuranza. Hoy leí -¿o lo vi?- que un tipo le adosó un gadget a la barriga de su mujer embarazada para que desde allí le twittee cada vez que el nonato da una patadita.

Se lo he contado a un par de personas hoy y ambas han llamado “tierno” al tipo. Será que estoy perdiendo la sensibilidad en materia de pataditas…

Un terremoto de 5.7 grados en la escala Richter se sumó hoy a la zozobra de los mexicanos.

Desde aquí, un abrazo apretado a todos mis amigos allá.

La fotografía es de Eneas para Flickr.

 

Curiosa conjunción de titulares en la edición digital de El País de esta mañana.

Pero era otro Raúl, claro. El delantero del Real Madrid (a cuatro puntos).

 

De contra:

La cita de ayer: La prostitución en La Habana, 1888.

“La calle de Montserrate (Recinto), está comprendida en la tercera demarcación. Una faja negra de casas bajas, tiznadas y polvorientas, se extiende desde la calle de Obrapía hasta la de Dragones, bordeando las ruinas de las antiguas murallas y sirviendo de malecón al lodo, al polvo y la basura aglomerados precisamente en la vecindad de los paseos y edificios públicos.

Cuando sobreviene la noche, se ve salir de aquellos agujeros, como informes moluscos, seres a quienes con dificultad se les descubre el sexo, si no fuera porque ellas procuran mostrarlo cínicamente al través de los agujeros de sus harapos que les sirven de vestidos. Son generalmente negras y mulatas, que viven en colonias como los hongos de las aguas verdes, entregándose en el suelo, en una mecedora, y las más pudientes, en un catre mugriento.

En los días lluviosos, salen hambrientas de su nido y entonces se puede observar la cadena de bultos, que como una serpiente dilata sigilosamente sus anillos buscando por los vericuetos sombríos de las ruinas, por los obscuros pórticos del Prado o en el Campo de Marte, algún transeúnte para proponerle el trato.

Estos seres miserables tienen también su hombre con quien compartir el infame comercio. El hombre es el ñáñigo, el ratero, el desertor, el andrógino, el chino y el homicida. El día que la policía tuviera la buena voluntad de echar sus redes en este pantano, prestaría un buen servicio a la población honrada y pacífica.

Hemos tenido el arrojo y la curiosidad de enterarnos de algunos detalles del interior de estas casas. Constantemente sobre una mesa desvencijada se ve una cazuela cuyo contenido es el almuerzo y la comida del día. Los perros desdeñarían comer ese amasijo gleroso como el engrudo, mezcla de todos los desperdicios de la víspera, suministrados probablemente en alguna fonda de los chinos…”

Tomado de Benjamín de Céspedes, La prostitución en la ciudad de La Habana, Habana, Establecimiento Tipográfico O’Reilly, Número 9, Teléfono Nº 5, 1888, pp. 156-157.

 

UPDATE:

Aquello de que los borrachos siempre dicen la verdad: “¡Lo que hace falta es jama!”, insiste este una y otra vez.

Ta’ bien gracioso… Me ha recordado al Charlie Chaplin de Gentlemen of Nerve, que buscaba a toda costa entrar en cámara por mucho que ésta lo rehuyera. Ciertamente, es una ventaja que ya exista el cine sonoro…

h/t: Secretos de Cuba

28/04/2009 0:04


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