¡Cambio ya! en Nueva York + Obama y España

El próximo domingo, 1 de marzo, se celebrará una concentración en Nueva York bajo el lema “Cuba, ¡cambio ya!”

Los detalles, manifiesto y cartelería en la página de Alexis Romay.

 

Obama y España

By JORGE FERRER

Que Barack Obama gusta en España no es secreto para nadie. Aun antes de que ganara las elecciones, el presidente de los Estados Unidos gozaba de entusiastas y valedores en todo el espectro político español. El atractivo de la retórica del cambio y la animadversión hacia los neoconservadores norteamericanos, y particularmente hacia el ex presidente George W. Bush, ayudaron a que el ”efecto Obama” sedujera por igual a los socialistas, la centroderecha, la democracia cristiana y los comunistas. Todos quisieron ser contaminados –y sobre todo que se percibiera que se dejaban contaminar– por el discurso de la regeneración política venido desde el otro lado del Atlántico.

José Luis Rodríguez Zapatero el que más. Su torpeza el 12 de octubre de 2003, cuando desfilaron tropas de los Estados Unidos en Madrid con motivo del Día de la Hispanidad y el entonces jefe de la oposición socialista permaneció sentado en la tribuna negándole el respeto a la bandera que portaban, puso en evidencia un antiamericanismo pueril. Ese precedente y la retirada súbita e inconsulta de las tropas españolas en Irak fueron gestos que dañaron las relaciones a nivel político entre ambos países a lo largo de los últimos años, a pesar del denuedo mostrado después por la Moncloa para enmendarlas y los buenos oficios de Eduardo Aguirre, embajador de los Estados Unidos en Madrid durante el segundo período presidencial de George Bush.

Pero Obama –la idea de Obama– no es patrimonio de la izquierda española. Artur Mas, presidente de la coalición demócrata cristiana Convergencia i Unió, ha reivindicado recientemente que el ”cambio” que busca para Cataluña la coalición que preside es similar al que Barack Obama promete imprimir a la política norteamericana. Y hay más: el Partido Popular de Cataluña –centroderecha– acaba de lanzar una campaña en la que también el presidente norteamericano es protagonista. La excusa ha sido la presentación de un paquete de ”cien soluciones” para enfrentar la crisis económica que aqueja a esta región española y tanto en el folleto como en las cuñas de radio la imagen y la voz de Barack Obama sirven de pie forzado. En las versiones radiadas, es la propia Alicia Sánchez-Camacho, presidenta del Partido Popular catalán, la encargada de traducir un segmento del discurso del presidente norteamericano en la toma de posesión en Washington.

La curiosa obamanía que cunde entre la clase política española no pasaría de mera anécdota si no fuera porque entraña un motivo de esperanza con vistas al reforzamiento de la relación entre España y los Estados Unidos tras cuatro años de tirantez. Tal unanimidad, cabe suponer, irá acompañada de un consenso acerca de la necesidad de hacer frente común con los Estados Unidos para encarar los retos comunes a todas las grandes economías. También, y sobre todo, para compartir las responsabilidades.

Las cuestiones pendientes son numerosas. En primer lugar, la crisis económica que conlleva la necesidad de implementar políticas comunes de regulación de los sistemas financieros y de comercio internacionales, así como conjurar la seductora, pero funesta, propensión al proteccionismo. También está por ver la manera en que España se involucrará en la estrategia de Barack Obama para Afganistán. En este sentido, el excelente desempeño de Carme Chacón al frente del Ministerio de Defensa en España y la eliminación del tope de 3,000 efectivos del ejército destinados a misiones en el extranjero que consiguió son buenos augurios para una mayor implicación de España en la lucha contra el terrorismo internacional y la intervención en zonas de conflicto.

Lejos ya los tiempos cuando José María Aznar apostaba por el reforzamiento de la Alianza Atlántica, el ejecutivo español tendrá que demostrar que su postura distante de antaño respondía a momentos muy definidos de la estrategia de lucha contra el terrorismo de la administración republicana y no a prejuicios de orden ideológico o pruritos vagamente culturales que entorpezcan la acción coordinada de la diplomacia española y la norteamericana en ámbitos donde sus intereses puedan colisionar. Servida la mesa, pues, ahora queda por ver la disposición española a sintonizar con la estrategia que la Secretaría de Estado dibuje para Oriente Próximo y Latinoamérica, dos regiones donde, por razones distintas, España aspira a ser un actor relevante. Y constatar entonces si la obamanía es algo más que la emulación de una estrategia discursiva que seduce al electorado.

El artículo Obama y España aparece publicado en la edición de hoy del diario El Nuevo Herald.


26/02/2009
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