Comité de Vigilancia Revolucionaria

A mí siempre me gustó más el nombre que les dio Fidel Castro, mientras los entusiasmados cubanos aplaudían a rabiar: Comités de Vigilancia Revolucionaria.

Porque el otro, el que acabó imponiéndose, Comité de Defensa de la Revolución, diluye la función primigenia.

Encima, se inventaron aquel logotipo misleading: un tipo con la cabeza gacha, suerte de sombrero alón que le esconde los ojos, y blandiendo un machete que más bien parece una mocha. Hay algo guajiresco en esa imagen, cuando en realidad se trataba de poner a trabajar al lumpen urbano y los enanos burgueses, que decía Cabrera Infante, en la trinchera de la chivatería.

En eso, concedámosle al régimen anterior, al menos, la claridad en la expresión. El BRAC, por ejemplo: Buró de Represión de Actividades Comunistas. ¿Claro? Sí, señor: prístino y diáfano.

CDR, en cambio: ¡vaya mariconada! Defensa de la revolución: una bella excusa para amparar moralmente la delación y el acoso. Ese gusto revolucionario por el eufemismo, la mentira, la tramoya verbal. Y esa habilidad para generar instrumentos que permitan medir la antipatía hacia el sistema.

Ay, la revolución… Una máquina perfecta, tanto que no hay imperfección que la haya hecho implotar en medio siglo. Ni la rotunda fealdad de los murales del CDR, ni la estúpida costumbre de hacer aquellas guardias en el portal de la bodega, ni la recogida de papel y tubitos de Perla ya vaciados con la fanática saña que infunde la escasez, ni los pioneritos que aporreaban tercamente las puertas de quienes se resistían a ir a votar… Sólo la naturaleza se le opuso siempre: el sol y la lluvia decoloraban los murales. Dejaban cualquier Fidel en un Fi el, como en el magnífico documental Fiel Fidel, de Ricardo Vega, que hoy he tenido ocasión de ver por enésima, siempre iluminadora, vez.

Y resiste también gracias, cómo no, a los artistas cubanos, a los cotizantes de la UNEAC. Hace unos años componían e interpretaban esta bonita canción dedicada a los Comités de Vigilancia Revolucionaria en ocasión de otro aniversario: Razones para un sueño, la titularon. ¡Y todavía hay quien se sorprende de lo que aquello dura!

28/09/2008


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