Septiembre, Gustav, Barça…

Vuelve el «curso» político… Se anuncia la rentrée literaria… El estrés de la vuelta al trabajo en septiembre…

Eso lee uno hoy y lo espera mucho más en los diarios de estos días.

Septiembre como apoteosis de la acción. Como una suerte de renacimiento.

Septiembre, que viene a ser entonces, año tras año, como una primavera de mierda.

 

Gustav: el malo malísimo. Gustav que arrasó Pinar del Río. Gustav que les jode la convención a los republicanos. Gustav que es lo peor de lo peor.

De pronto –tengo la ilusión–, los periódicos se vuelven freudianos, denuestan de Carl Gustav Jung y repiten aquello de la plaga que reparten, que habría dicho el de Viena llegando a USA.

Pero es falsa ilusión. Tan sólo La Jiribilla sigue moviendo el molino freudiano. También aquí en Cataluña, esta comarca del mundo, e-noticies. Poco más.

En el fondo, la prensa lleva años siendo una herramienta lacaniana.

 

El Barça comienza la temporada con una derrota. Perdió 1-0 ante el Numancia.

He ahí, fíjate, un motivo que me alegra de que vuelva septiembre y con él la liga de fútbol: asistir al delicioso espectáculo de ver al Fútbol Club Barcelona descender a Segunda División.

Entrenado el equipo por ese Josep Guardiola al que recuerdo hace diez años, presentado como suerte de intelectual del vestuario, diciendo que su poeta preferido era Miquel Martí i Pol y presidido el club por Joan Laporta, un truhán nacionalista de película de serie V (por Ventura Pons, claro), el único destino que merecen es la Segunda División.

Se entiende que como paso previo a la Tercera regional.

Regional, subrayo, que es trocito en el mapa nacional.

 

Entre lo mejor que he leído estos últimos días, una carta de Louis-Ferdinand Céline a la revista Combat a propósito de artículo aparecido en el soviético Izvestia el 20 de junio de 1947. Dicho artículo sostenía que la reedición de Muerte a crédito en los Estados Unidos constituía una prueba de la decadencia de la atmósfera literaria de Occidente.

Y Céline, claro, se revuelve desde Meudon y dispara al centro de la imbecilidad liter-comunista.

«Hé diable ! Monsieur, je parie bien les Dardanelles que ce Jean-foutre des «Izvestias» n’a jamais lu un seul de mes livres !…»

No me atreveré yo a traducir a Céline, pero si alguno de los lectores del Tono quiere correr el riesgo, que escriba a eltonodelavoz@gmail.com y le mando copia y muchas gracias.

Viene la carta de marras en el volumen 1 de los Cahiers Céline que publicó Gallimard en el 76. Recoge entrevistas, cartas y respuestas a encuestas que aparecieron en la prensa y no se leyeron demasiado después. El volumen 3, ambos me esperaban en una librería hace unos días a, lo juro, 5 euritos la pieza, trae los escritos médicos de Céline, o de Louis Destouches, más bien. Informes sobre higiene pública, el, ese sí más conocido, Semmelweis y demás marginalia de índole técnica.

Algo parecido a las notas de lavandería de Céline, vaya.

 

Este viernes, día 5 de septiembre, mi predilecto Ramón Fernández Larrea presenta libro en el Club cubano de New Jersey. ¡Todos al banquete!

 

UPDATE:

Yoani Sánchez con relato cronológico de la movilización en favor de Gorki Águila: un post ineludible.

01/09/2008 17:17


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