Qué desayunan los cubanos en el amanecer de 2008

Granma estrena el año halagando con lo que más seduce: la excepcionalidad cubana. La revolución de 1959, que hoy cumple 49, en tanto dadora de sentido a la vacía y maltrecha historia de los cubanos.

Antes, el vacío. Después, con la revolu, se nos habría proporcionado un destino. Nos llenaron el patio de historia. Y los refrigeradores, las barrigas y los bolsillos.

Tres patas de las cuatro que sostienen a un castrismo con mañas de ciempiés van calzadas con esos botines de charol: ¡la Cuba excepcional! Llave y Antemural, Perla de las Antillas, Faro, Bastión, Baluarte… Primer país socialista de América y larga recua de primacías, primicias: primerías…

¿Qué mejor regalo para comenzar el año que rascarnos las papadas con esa uña? Acariciarnos detrás de la oreja con el índice de la singularidad: ¡eres único, cubano! ¡Eres superior, cubano! ¡Eres excepcional, kubiche de mis amores!

Malvives un presente que ya es la mitad de un siglo; en la sala de proyección, a oscuras, no atisbas rótulo iluminado que anuncie la salida… ¡Pero eres único, muchacho! ¡Tienes un destino que es tuyo y requetetuyo!

Y al cubano se le agua la boca, se le ablandan las rodillas, centenar de hormigas le corretea por vientre y genitales…

Ser cubano es una suerte, piensa. Hurga en los bolsillos: vacíos. Pero en el pecho, ay, en el pecho late un músculo que lo conecta con un destino nacional.

¡Con qué ganas saldrán a la calle tantos cubanos en año que comienza sabiéndose privilegiados por tamaño don!

Y para que dudas no haya, se les recuerda el privilegio por boca de Castro –el Pantócrator que concedió la gracia de la duradera y dizque perdurable excepcionalidad– y también por boca de réprobo, José Suárez Núñez –batistiano.

Uno que lo supo siempre, y otro que lo comprendió, y se sometió, a la postre. A caballo instalado, por decirlo así.

«Cuba fue entonces por primera vez dueña de su destino», saluda Castro I.

Y se explaya el batistiano, babeándose con el paísito singular:

«Me siento orgulloso de ser cubano. No soy socialista ni comunista, ni lo seré nunca, pero soy cubano. Me siento orgulloso de haber nacido en una nación que hoy es respetada por todos en el mundo, que son los campeones en boxeo, en béisbol; que no va a las Olimpiadas y todo el mundo se preocupa. Antes no ocurría así.

»Éramos solo una prolongación territorial de la Florida. No se nos tenía en cuenta para nada.

»A mí me molestaba mucho en mi juventud que se dijera que el cubano era símbolo de ocio y se nos considerara incapaces, vagos, frívolos.

»Jamás olvido aquel artículo de Martí titulado “Vindicación de Cuba”, respondiendo a las acusaciones de The Manufacturer, de Filadelfia, en el que nos calificaban de ser una posición poco apetecible para los Estados Unidos porque éramos amanerados, inermes, sumisos. Y Martí contesta a esas ofensas diciendo que esos amanerados eran tan hombres que habían peleado como gigantes.

Hoy a nadie se le ocurre siquiera pensar eso. Hoy el cubano es un hombre político, es una doctrina. Se le respeta dondequiera que va, aunque no se tengan sus mismos criterios.»

 

De contra:

Puestos a comenzar el año admirando idolillo, disfrútese de este cemí, aunque adviértase, con Pané, de los peligros de Coatrisquie, dueño de todas las letras del apellido Castro. ¡Vaya arcana ironía!

“Este cemí Guabancex estaba en un país de un gran cacique de los principales, llamados Autamex. El cual cemí es mujer, y dicen que hay otros dos en su compañía; el uno es pregonero y el otro recogedor y gobernador de las aguas. Y dicen que cuando Guabancex se encoleriza hace mover el viento y el agua y echa por tierra las casas y arranca los árboles. Este cemí dicen que es mujer, y está hecho de piedras de aquel país; y los otros dos cemíes que están en su compañía se llaman el uno Guataubá, y es pregonero o heraldo, que por mandado de Guabancex ordena que todos los otros cemíes de aquella provincia ayuden a hacer mucho viento y lluvia. El otro se llama Coatrisquie, el cual dicen que recoge las aguas en los valles entre las montañas, y después las deja correr para que destruyan el país.”

De Fray Ramón Pané, Relación acerca de las antigüedades de los indios.

 

UPDATE:

En El Nuevo Herald, Wilfredo Cancio hace resumen del año. Los hechos, ¡cuánto iluminan!

01/01/2008 16:36


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