La política y la vida

La política. Ese arte devenido mera técnica.

No hace falta alejarse demasiado en el tiempo para constatar la manera en que se vulgariza lo que nos vulgariza.

Buena parte del asunto radica en la manera en que los partidos se nutren de gente que no ha tenido más vida que la del propio partido, sus ramas juveniles, la movilización, la imbécil jerga de los informes internos.

En la política española, la decadencia es palmaria. También en la cubana, aunque tantos años de dictadura nos dibujen un paisaje homogéneo de mentira y represión.

En otros tiempos, antes de hacer política, se vivía. O se vivía, mientras se hacía política. A la última, entonces, quien la ejercía, podía insuflarle un aire de realidad, un algo de experiencia. Aquel élan vital.

Piénsese en Raúl Roa y Felipe Pérez Roque, por ejemplo. En Ricardo Alarcón de Quesada y Carlos Valenciaga.

En José Luis Rodríguez Zapatero y Felipe González. En María Teresa Fernández de la Vega y Carme Chacón. En Trotsky y Brezhnev.

Por aquí, en Aleix Vidal-Cuadras y Daniel Sirera, en Pasqual Maragall y José Montilla, en Jordi Pujol y Oriol Pujol.

Cualquiera puede convertirse en tirano –y desde Platón a Isaiah Berlin, pasando por Montesquieu, se explica de sobras el proceso-, pero la política «corriente» ha generado una raza de imbéciles que gobierna sin contar con más biografía que la jalonada por la cotización mensual a una secta. Todos ellos traen una forma incruenta de tiranía.

Blasonan, por cierto, de cultura. Los periodistas -acaso, decía Nietzsche, la única raza de veras inferior- les preguntan por los libros que leen. Y Zapatero habla de sus poetas preferidos, como lo hacía antes José María Aznar.

A veces, blasonan estos autómatas de experiencia vital. Pero nunca han visto combates más allá de Orión, como no sea que tengan por constelaciones las listas de afiliados.

La vida de Carlos Lage o la de Leire Pajín. ¡Puah!

«Vidas», dicen.

 

Entretanto, dicen que Sarkozy se está beneficiando a una rubia oriunda de Bosnia. Hoy El País le dedica rendido editorial -a Sarko, no a Tinka Milinovic- con fundamentadas babas.

¿Cabe, lectores francófonos, usar la expresión «C’est la vie» sin su habitual poso de resignación?

Por si no fuera el caso, alternativa: ¡Eso sí es vida (política)!

 

De contra: Via Babalú Blog, la perfecta demostración de que hay vidas que se reinventan. La de este cubanoamericano que inaugura blog: La Primera Generación. Como también, de paso, demostración, bien sé que superflua, de lo que vale educarse al norte de las ESBEC: a este muchacho se lo lee con más gusto que a muchos de los más veteranos juntapalabras de la Isla. Como también a largo puñado de exiliados que se educaron en escuelitas con «matutino» y «pioneros por el comunismo…»

 

De recontra: Para vida, la de Kriuchkov: «Último presidente del KGB, golpista y hombre de letras», lo describe la Gazeta.ru. Toda una biografía…

27/11/2007 14:11


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