El cambio de Antúnez

Jorge Luis García Pérez, “Antúnez”, en libertad. Gracias a aviso de Tania Quintero, sintonizo las noticias de la noche en Televisión Española y me lo encuentro entrevistado por el corresponsal de ese canal en La Habana. Como todo el mundo, no conocía más que un par de fotos de Antúnez. La imagen viva del que han dado en llamar “Mandela cubano” apenas se les parece. El tipo es un moreno como otro cualquiera. Con la feliz diferencia, de que no se comporta como los demás. El presidio político, dice, le ha servido para madurar. Ahora ya le conoce bien la jeta al totalitarismo cubano.

Ayer hablaba aquí de Yeltsin, un apparatchik cualquiera, que acabó con un Imperio. Antúnez no llegará a tanto, porque ni siquiera tiene Imperio con inicial mayúscula al que oponerse, pero su recorrido en la política cubana puede ser meteórico y decisivo. Es bravo, honesto y no tiene nada que perder. O mejor: no le importa volver a perder la libertad. Uno más, entre muy pocos.

Ojalá consiga sortear a enemigos tan astutos como la DSE, la nomenclatura cubana, incluidos nuestros intelectuales, incluso los pretendidamente contestatarios –recuérdese a aquel Emilio Ichikawa que afirmaba, tras emigrar, que desconocía que en Cuba hubiera una oposición interna- y, también, cómo no, las rencillas que dividen a los opositores, la corrosión de la súbita fama –véase a Paya-, la vana esperanza en ser el más listo –véase a Calule-, la confusión, finalmente, a la que inducen los mensajes que les llegan desde el exilio.

Acosados por los esbirros. Casi solos, cuando no mal acompañados. Antúnez, tras diecisiete años de prisión, introduce un importante cambio en el paisaje de la oposición al castrismo. Reúne la autoridad moral que le dan el cumplimiento de una larga condena y, sobre todo, la obra que desarrolló en el presidio.

Mera proyección cromática: las Damas de Blanco y el moreno Antúnez. Buena parte de la Cuba que se resiste a soportar ya más al castrismo está ahí. Con banda sonora de Gorki, esa Yunai a la que “le gustan los yumas” y los muchachos de East of Havana. ¡Qva Rebelión!

 

UPDATE:

Moratinos esta mañana en el Senado. Como era de prever, saltó a anotarse la reciente excarcelación de seis prisioneros de conciencia. Lo sorprendente, e hilarante, es que Moratinos saca a pasear por las bancadas del Senado la autoridad del cardenal Jaime Ortega, súbito valedor del abecedario del socialismo español hacia Cuba. El clero colaboracionista devenido coartada de gobierno furibundamente anticlerical, como es el de Zapatero. ¡¿Qué perturbado guionista escribe los parlamentos de esta comedia siniestra?!

“Moratinos señaló que ayer se anunció la liberación de “seis disidentes” y aseguró que el Gobierno “siempre” se ha dedicado a lograr la liberación del resto, pero advirtió de que el problema está en “cómo lograrlo”. En este sentido, recordó que el anterior Gobierno del PP no logró “ni una sola excarcelación”, por lo que el actual Ejecutivo decidió “cambiar la dirección” de esa política.
Además, subrayó que España debe estar “presente” en Cuba en un momento tan importante y destacó que el arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, “aprobó de la A a la Z el enfoque, los resultados, los objetivos” de su visita y le dijo a Moratinos que era “la mejor manera de avanzar en el proceso actual en las relaciones entre Cuba y España”.

 

Anoche, en A mano limpia, Pilar Rahola. Un ejemplo único, pero ejemplo al fin, de que la jauría independentista catalana es parcialmente recuperable. El estudio del cerebro de la Rahola, que confío conservará irrigado durante muchos años, serviría para hacer utilísima investigación. El cómo independentista municipal acaba en valedor de Israel, el atlantismo y la democracia. Pero, ojo, se trata de cerebro de circunvoluciones harto tortuosas. Habrá trabajo para rato.

 

Lo verdaderamente culpable del empecinamiento de cierto sector del Partido Popular, el diario El Mundo y la Cadena COPE en vincular a ETA con el atentado del 11 de marzo en Madrid no es que generen opinión a partir de una falsedad. Lo es la enorme responsabilidad que tienen al minimizar los riesgos de la amenaza islamista a España. En lugar de airear el horrendo perfil ideológico de los asesinos e investigar la amenaza que implica la penetración del Islam en Europa, promueven y dedican portadas y más portadas a estériles, cuando no abiertamente mendaces, pistas y elucubraciones. Por un lado el apaciguamiento. Por otro, la torpe gestión de las jerarquías.

 

Se olvidan los que comentan ufanos cómo muchos rusos denuestan a Yeltsin, que esas críticas tienen su origen en la nostalgia del Imperio. Que se le reprocha haber arrasado con la joya del nacionalismo imperial ruso-soviético. Unirse al coro de esos denuestos es pecar de ingenuos. O de imbéciles.

El silencio del gobierno español ante la muerte de Borís Yeltsin, su renuencia a reconocer que se trata de hombre al que deben su independencia decenas de países y su libertad cientos de millones de personas, evidencia lo que ya se sabe. A estos socialdemócratas les duele la inexistencia de la URSS. O creen que les duele.

25/04/2007


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