Homo Festivus

La participación de Carlos Santana en 90 Miles, el próximo disco de Gloria Estefan, está provocando debates encendido entre los exiliados cubanos. Santana se apareció hace un par de años a la ceremonia de entrega de los premios Oscar vistiendo una camiseta con la imagen de Ernesto Guevara, llamado “(el) Che”. Entonces, sobre la boina del guerrillero, en torno a cuyos huesos hay en curso debate que sigo con morbosa delectación, bailoteaba un crucifijo.

Un trasiego de símbolos que a muchos cubanos les pareció blasfemo e insultante. La figura siniestra del argentino, esa suerte de arquetipo del amateur, duele a la memoria de las víctimas tanto como la de Fidel Castro. Evidentemente, no es solo el recuento de la confesa y probada vocación represora de Guevara el responsable de ese odio. También lo es, y en mayor medida, que al proliferar en camisetas como la que llevaba Santana y todos hemos visto vender y pasearse por los rincones más recónditos del planeta, Guevara simboliza la banalización del dolor que alimenta y ejerce el homo festivus, o neohombre, que ha descrito Philippe Muray.

Para ese neohombre, que no “hombre nuevo”, llevar sobre el pecho el rostro de Guevara fotografiado por Korda no equivale a una identificación ideológica con el régimen de La Habana –recuérdense aquellos deliciosos ejercicios del BAF-, ni mucho menos adhesión a éste. En estos acarreos de signos, las equivalencias pasan por caminos más tortuosos, ¡y más cortos!; y de adhesiones, el homo festivus no sabe.

No obstante, si bien tal circunstancia da por zanjado, en su banalidad, el affaire Santana, apunta a cuestión sobre la que abundaba Martin Amis en su Koba the Dread. ¿Qué extraña razón permite que se banalice el dolor de los que han muerto a manos de dictaduras de izquierdas, que se insulte su memoria?

Izquierda, progreso, cultura, revolución, modernidad… he ahí los tags que descolonización y sesentayochismo insertaron en la cadena genético-ideológica del homo festivus. En la Maximal Bildung que me ocupa ahora, intento responder algunas de esas preguntas. O abrirlas. Con Heidegger: importa menos la pregunta que la pregunta por la pregunta.

 

De contra: Blogosfera: El debate en torno a 90 Miles y la participación de Carlos Santana en su grabación tiene epicentro en Babalú Blog, el más interesante, con diferencia, de todos los que habitan la blogosfera cubana. Emilio Estefan telefoneó ayer a Valentín Prieto, editor de Babalú, y le reveló elementos que han llevado a Val a publicar un post, “I hang my head in shame”, que ha dejado boquiabiertos a sus lectores, yo incluido. La hilera de comentarios a ese post es de lectura obligatoria. Blog, empresa, sociedad. Suma y sigue. Congratulations, Val.

28/03/2007 15:31


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